Antecedentes Generales
La temporada vitivinícola 2006-2007 llego a su fin, con grandes novedades e interesantes resultados.
La primavera, según indican nuestros registros de temperatura en el valle de Leyda fue bastante fría, trayendo así un retraso en todos los procesos fisiológicos de las vides. La flor fue particularmente larga, produciéndose una disminución en la cuaja y por tanto racimos más sueltos y livianos, y finalmente menores rendimientos en cosecha, en relación a la vendimia 2006. Esto nos llevo a ser muy eficientes en el riego y los manejos culturales, ya que uno de los objetivos fue mantener las bayas pequeñas para lograr la concentración y tipicidad característica de los vinos de Leyda.
Durante los meses de verano el promedio de las temperaturas máximas estuvieron en el promedio histórico, vale decir entre 25 – 26ºC, favoreciendo la lenta madurez de los racimos. Esto permitió obtener en todas las variedades una acidez muy alta y los pH muy bajos (blancos 3.1-3.2, tintos 3.35-3.55). Como resultado vinos frescos, equilibrados y con mucha fruta.
En estos meses hubo una lluvia (16 de febrero), en donde cayeron 8mm, pero afortunadamente no trajo problemas. Las canopias estaban bien aireadas y los racimos separados entre ellos.
El resto de la temporada fue seca. Esto nos permitió trabajar ordenadamente y programar las cosechas de la mejor manera, degustando día a día las uvas y analizando cada parámetro de cosecha.
Respecto a los volúmenes cosechados, tanto para uvas blancas como tintas, fueron menores en relación a la temporada 2006. Las razones fueron, como ya mencionamos anteriormente, la menor cuaja, además la búsqueda del equipo vitícola/enológico por un mejor equilibrio en las plantas, una adecuada maduración y finalmente una excelente calidad, nos llevaron a realizar una selección de racimos más rigurosa y eficiente.
Variedades
La novedad del año fueron nuestras primeras cosechas de Syrah. Estamos muy entusiasmados con el resultado de esta cepa, ya que tanto la fruta, el mosto y el vino han mostrado características organolépticas muy interesantes. Mucho frescor, frutas rojas y pimienta blanca son predominantes en este Syrah.
Los Sauvignon blanc este año destacan por su intensidad aromática, una alta acidez y mineralidad. La sanidad de la uva, la lenta madurez provocada por las bajas temperaturas, y un manejo de canopia que tuvo como objetivo el cuidado especial de las pieles, provocaron estas cualidades.
El manejo de los Chardonnay fue más “arriesgado”. Se hicieron cambios en las podas con el objetivo de obtener menores rendimientos y racimos más homogéneos en madurez. El resultado fue de vinos más concentrados, llenos de fruta y a la vez muy frescos y elegantes.
Hicimos nuestra primera cosecha comercial de Riesling. Si bien las plantas son muy jóvenes, el vino ya muestra una tipicidad interesante, lo que nos hace pensar en el gran potencial que esta uva tiene en Leyda.
Sin duda que el Pinot noir es siempre la cepa más complicada, pero a la vez la que nos entrega más alegrías. Este año, esta variedad se caracterizo por entregar una fruta roja intensa, mucha concentración, colores vivos y profundos, taninos redondos y complejidad.
Las otras variedades tintas se caracterizaron por lo difícil que fue que llegaran a su madurez. Hubo que esperar mucho, pero el buen clima nos ayudo y pudimos cosechar en el día adecuado.
Este año los tintos se caracterizan por los bajos pH, colores intensos y mucha frescura. Taninos redondos y texturas suaves.